J U N T O S

juntos-20110707-160518-large

Nunca he logrado entender por qué aproximadamente el 85% (¿aproximadamente según quién? yo) de las personas en México que escriben sobre cine, odian en diferentes grados -de “leve“, a “me zurra ese güey“- el cine de Nicolás Pereda. Pero lo he intentado entender. ¿La evidente contemplativitis que asedia su cine? ¿La estética deliberadamente cucha, chamagosa? ¿Las ideas? ¿Gabino? ¿Los rimbombantes nombres de las películas? ¿El hecho de que sea un favorito de-a-huevo en los festivales de cine? ¿Qué cosa es? Quizás todas ellas. Muchas opiniones mixtas sobre Pereda y su cine habrá, como sobre todos los cineastas, pero Nicolás es probablemente el exponente joven más importante del cine nacional. No porque sea el de mayor exportación festivalera, sino porque es uno de los pocos cineastas mexicanos en cuya obra desde su principio existió una voz propia, sin precedente alguno al menos en nuestra latitud. Un tipo de autor que, como los mejores, se inventa un universo particular, y ello a partir de simplemente observar el que lo rodea. Un cine que terminó -y continúa- afectando a tal grado al pequeño círculo cinéfilo que busca (o repele) sus nuevas entregas, que su manera de filmar, el tono y atmósfera generales de su cine, son ya un referente obligado en el cine contemporáneo. Las cosas son ya “Peredescas“, los chistes sobre su cine y la recurrente “¿Viste lo nuevo de Pereda?” son patrón en espacios como el FICUNAM.

Yo vi Los mejores temas (2012) en una Muestra de la Cineteca y me quedé atónito. En un momento el director habla con uno de los personajes, rompiendo toda la ficción y acto seguido con astucia buñueliana cambia al actor protagonista. Mis acompañantes, no le agarraron la onda. En realidad yo tampoco, pero eso fue justo lo que me hizo admirarla un poquito más. Meses después, cuando sacaron a la venta los bellos DVDs en donde compilaron toda su obra pre-Los mejores Temas, vi por primera vez una pequeñísima, hermosísima película hecha en el 2009 por el joven Nicolás y el colectivo de teatro vanguardista Lagartijas Tiradas al Sol, en un departamento en la Ciudad de México con únicamente un fotógrafo, los 3 actores, y un chingo de ideas bellas y radicales en sus cabecitas.

JUNTOS se llama. Va de 3 jóvenes -probablemente ninis, como el que está escribiendo ésto- que están todo el tiempo en un departamento juntos. Se les pierde un perrito, no sale agua fría, y está roto el refrigerador. Interactúan mucho, y al mismo tiempo, no se comunican nada. JUNTOS es la segunda película de Pereda, una que marca el verdadero comienzo de su voz autoral y la primera en una serie de cintas que culminan con Los Mejores Temas, y que a mi parecer, deberían estar ya en los libros de historia del cine mexicano. JUNTOS es una suerte de statement, de “váyanse a la verga”. Un manifiesto -junto con la película siguiente, pieza acompañante, la magnífica PERPETUUM MOBILE (2008)- de lo que será el cine de Pereda en los próximos años: buscar una manera de desafiar formalmente cualquier relato que se pueda avizorar, encontrar una mirada única para cada idea. El cotidiano, el movimiento perpetuo, la violencia de un país, un poema de Sor Juana y el trabajo en el cine, la representación ficcional, la representación histórica y la revolución mexicana, la servidumbre. Todas ellas películas de Pereda y de alguna manera anticipadas por JUNTOS. Por JUNTOS, la película que se detiene a mirar cómo se construye una historia en vez de contarla, la película que simplemente se detiene, se limita: a mirar.

Existe en JUNTOS una interacción cotidiana, quizás improvisada o quizás genuina o quizás escrita, que me resulta infinitamente más interesante que cualquier guión febrilmente escrito y cuidado. Me vale madres si es un documental o una ficción, ¿qué no son lo mismo?. ¿Qué dice más de una persona, o un personaje, que su vida rutinaria? “Pasamos la mayor parte de nuestras vidas sin eventos significativos”, el cotidiano nos define. Gabino, Luisa y Paco: una generación, la humanidad, es definida por su propio cotidiano. El cotidiano en JUNTOS es el gran constructor del personaje. La observación y el tiempo son catalizadores. JUNTOS es sentir, con estos 3 actorazos, el cotidiano, el aburrimiento, la incomunicación, el amor, el ocio, y sobre todo: el tiempo cinematográfico. El cotidiano de nuevo. Una reinterpretación de éste y a partir de ello, un arrivo a algo más trascendental, quizás espiritual, materializado en la secuencia boscosa que recuerda un poco al gran maestro tailandés Weerasethakul. JUNTOS es el rostro prógnata de Gabino Rodríguez que emana genialidad con cada frase y movimiento que hace. Gabino es el gran actor de esta generación. JUNTOS es el inexplicable traslado de los tres personajes a un bosque -¿una secuencia onírica?- en busca de su perrito perdido, tras una brillante escena catártica a-la-Tsai entre Gabino y su novia Luisa. JUNTOS es unos créditos que listan a 5 personas únicamente bajo la frase “una película de”. JUNTOS es enseñarle al mundo y a los puristas que una película con una historia perfectamente bien contada, un registro actoral brillante, un discurso inteligente e incluso un desafío formal y un riesgo de estructura se puede hacer con un crew de 5 cabrones. JUNTOS es un acto de resistencia.

La trama es realmente lo de menos en una película como esta. Acá lo que hay es un cotidiano puro y duro. Es CÓMO se siente el cotidiano. ¿Y cómo se puede escribir entonces de una película cuya trama-historia-relato importa tan poco? ¿Se puede escribir sobre lo que una película nos hace sentir? ¿Cómo escribo con el teclado de una laptop lo que siento al ver JUNTOS? ¿Al ver cualquier película? ¿El “cine de autor” son únicamente ideas e intelectualismos o también sentimientos? Nunca he sabido bien realmente como escribir sobre una película con el “análisis” debido. Siempre escribo arrebatos, ideas que no pegan entre sí. Únicamente compartir. Hablar de películas pequeñitas con corazones grandotes. No soy Ayala Blanco, o Koza, o Koehler, o todos; no soy crítico de cine. Se nota, pues. Porque tengo diecinueve años, no entré a la universidad por tercera vez, y una película que relata el aburrimiento de tres cabrones me parece infinitamente conmovedora. Eso lo puedo escribir.

Este texto es sobre JUNTOS, es sobre mi, es sobre Nicolás Pereda y es un intento -fallido- de escribir sobre el cine y lo que me hace sentir y sobre lo difícil pero urgente que es escribir sobre todo ésto. Perdónenme.

Ya voy a escribir un poco más. No va a ser cómo ésto.

*  * * * * * ** *   *     ***    * *     *    ***   **   *******   * * * * * * * * * * ** ** * *   * * * *   * * *     *      *  * ******     * * ** ** ** *  * * **   ** * * *

Anuncios

VOCES SIN GARGANTA. EL FUTURO DE LUIS LOPEZ CARRASCO Y DE ESPAÑA Y DE EUROPA Y DEL CINE POLÍTICO

Ningún cineasta debe sentirse ajeno a la hermosa labor de modernización, de progreso y de solidaridad que hemos de realizar entre todos.

1982. España. Gana el partido socialista encabezado por Felipe González. De la dictadura a la democracia de un día para el otro. ¿40 años de fascismo se pueden olvidar con unas elecciones?. Los años ochenta, la música new wave y una fiesta. Mujeres enseñando los senos y bailando. MDMA y SIDA. De repente, la desintegración fílmica. Y todo, es El futuro que se aproxima tan rápidamente que destruye lo que encuentra a su paso. Una fiesta tan interminable que cuando se hace de día han pasado 30 años. Ahora, ha llegado la crisis del 2011 en España y en la Unión Europea. Se terminó el rollo, se perforó la cinta, llegó el futuro, quedó el vacío.

¿Qué, es como Tren de Sombras? Hay un fotograma cerca del final que parecería rendir homenaje a aquella, pero no, preocuparse por el cine como hace el Sr. Guerín en dicha obra maestra está bien, pero ésto es otra cosa, es el 2013, es una película tan urgente como necesaria y también, bella. El futuro sólo habla de una fiesta, pero las fiestas, son estimulantes y deprimentes, decadentes y eufóricas, quizás las únicas situaciones tan ambivalentes como pensar en el futuro de uno.


elfuturo


Luis López Carrasco es un español nacido en 1981, que junto a otros dos gachus fundó el colectivo de cine radical Los Hijos (Los Materiales/Árboles). Parece ser muy amigo de Ion de Sosa (el autor de la bienlograda “True Love” (2011)), pues éste realiza la elocuente y eficaz fotografía de la nueva película de Luis: El Futuro, que estrena en la sección Signs of Life del Festival del film Locarno en su edición 2013

El futuro comienza con un plano de un sillón y una cerveza en la mesa. Después de varios bonitos planos de espacios vacíos en el departamento (similares a los que usa el fotógrafo en su propia película) vemos al primer personaje, un hombre joven de rostro indiferente y desaliñado que escucha música punk castellana. Seguida viene la fiesta, que ocupará la totalidad de la película venidera con la excepción de una magistral secuencia de fotografías que aparece cerca de la mitad del filme.

De vez en cuando, entre toda la basura que se ve por aqui y por allá en el cine contemporáneo, a ratos, hay ciertas joyas o ciertos autores que retoman quizás la forma más estimulante de hacer películas; ya sea Nicolás Pereda hablando sobre la violencia (Verano de Goliat), Matías Piñeiro adaptando a Shakespeare, o Raya Martin en una cinta sobre el mito de teletransportación colonial (Buenas Noches España): La decisión de elegir un acercamiento formal específico y radical para el discurso, expresión, investigación, lo que sea, el fondo que se quiere tratar. Explorar la noción de que cada cinta, relato, “cosa”, debe tener su propio lenguaje, tratamiento y técnicas. Nicolás confundió falsas y reales entrevistas con interacciones genuinas, escenas puramente ficcionales seguidas de ensayos de las mismas para a su manera acercarse e intentar entender la violencia en el país y de paso hablar sobre el cine, ¿y qué sería la primicia de Verano de Goliat bajo las manos de cualquier otro director? Una aburrida cinta más que pretende hablar de cuestiones sociales cuyo autor no entiende del todo. ¿Qué sería Buenas Noches España de Raya Martin sin los jumpcuts, la gama monocromática de colores y los ruidos de caricatura de los años 50? o para tal caso, ¿cualquier cinta de Raya Martin? ¿Y El Futuro, que sería si no estuviera en manos de Luis López Carrasco? la crisis la conocemos, la idea de que la crisis europea actual tiene sus orígenes en el pasado es interesante en papel, pero lo que hace realmente radical a esta y tantas otras películas admirables del nuevo siglo es el tratamiento formal, la lectura de una imagen y a partir de ella la tesis. El hecho de que la película se aleje y desmarque de la obviedad tan violentamente; vía vehículos tan diversos como que el espacio esté limitado a una fiesta, una fiesta que en este contexto dice más acerca de la España y Europa modernas que cualquier ensayo u obra de caracter informativo o de denuncia. Decenas de canciones ochenteras desconocidas que sin subrayar ni tirarse a la nostalgia hablan más de una época y su vacío que cualquier estudio. Vacío explorado más febrilmente vía la perforación del celuloide. Vacío generacional, heredado, y también cinematográfico. Radicalismo por la admirable decisión de no incluir ni un sólo diálogo entendible, y finalmente, a que Luis decidió destruir la película en un acto heroico, tanto para el cine como para España. Un cine políticamente incorrecto sin precedente alguno, agresivo y transgresor, que funcionaría muy bien en conjunto con Redemption de Miguel Gomes, como las denuncias más artisticamente innovadoras que han venido en un buen rato.

Seguir viendo películas como El futuro, Historia de la meva mort, las de Cavestany, Sergio Caballero, J. M. de Orbe y decenas de cineastas españoles de la nueva década hacen reflexionar profundamente cómo las crisis tanto económicas como de identidad social pueden despertar la creatividad más deslumbrante en un grupo de personas, en este caso un grupo de cadáveres frescos que calman su hambre creando el arte más emocionante, estimulante y políticamente incorrecto de la región ibérica de Europa.


El-futuro-de-Luis-Lopez-Carrasco2-1024x765

Etiquetado ,

¿QUÉ LE PASÓ A LA CINETECA?: RESUMEN DE LA 56 MUESTRA

“La gente que respeta el cine ya no va al cine”– O. Ruiz Navía

Con mucha tristeza, conforme pasan los meses, las palabras de Oscar Ruiz Navía, cineasta colombiano que antes me parecían inconcebibles, caprichosas y exageradas, me resultan cada vez más familiares. El PRI tardó, pero al final regresó también a la Cineteca Nacional.

“Resulta penoso tener que recordarlo, ninguna Cineteca en el mundo tiene como vocación volverse un parque de diversiones.” – C. Bonfil

El reinado de Alejandro Pelayo llegó como una gran y oscura sombra a la Cineteca que al menos su servidor amaba. Lejos están ya las épocas Astorgianas en las que vimos obras de verdadero labor cinematográfico como Tabú de Miguel Gomes, In the fog de Losznitsa, Stray Dogs de Tsai. En su lugar está el diezmilésimo homenaje al Indio Fernández, a Gavaldón, a María Félix. Y las películas nuevas de Ettore Scola y Alejandro Jodorowsky.

Como era obvio, gracias a la alta pero tampoco excesiva cantidad de gente que convocó la Muestra de Noviembre 2013, se anunció con bombo y platillo la nueva jugadota burocrática, que ahora habría no sólo una sino dos Muestras, bajo la esperanzadora promesa de que se intentaría cubrir la oferta fílmica de todo el año. Por mi parte, ingenuo, me la tragué. Pensé que iba a presenciar las películas de festivales como Toronto y Venecia 2013 que no habían llegado a la Ciudad, quizás anteriores, no sé, pero algo que me sorprendiera así como hacía unos meses me había sorprendido la presencia de Tsai Ming-liang en una Muestra un poco predecible. En vez de ello, lo que hicieron fue convertir la Cineteca en una especie de tianguis en donde con dificultad se podía caminar; pusieron hasta “talleres” para toda la familia, añadieron inútiles y contraproducentes preventas para que el mero día de la función nadie alcanzara boleto y saliera mentando madres, y lo más importante, lo peor de todo; trajeron 14 películas en su mayoría pedestres. ¿Qué es programar para esta gente? ¿Qué carajos significa Muestra Internacional de Cine? ¿Por qué había DOS películas del 2012 y UNA (horrenda) del 2011? ¿Bajo que criterio están programando Nelson Carro y sus compinches? No hay ningún criterio, el único gran denominador común detrás de la programación de la Cineteca hace ya más de 5 meses, es el dinero.

“Ninguna Cineteca cultural debería verse orillada a autoimponerse taquillómetros o a romper records de asistencia. Una triste y vana gloria.” – C. Bonfil

Encima de todo este cagadero, está el que hicieron los arquitectos responsables de la Nueva Cineteca. Es increíble que el más básico problema ambiental no pueda ser eludido por el carísimo y supuestamente modernísimo recinto cultural, LA LLUVIA! No me quiero ni imaginar qué le va a pasar con un temblor.
Pero no me quiero meter en terrenos indeseables, aquí se habla de las películas y de las películas voy a hablar.

Gracias a una terrible enfermedad (gripe) que me aquejó por una semana entera, no pude asistir a 3 de las películas, aunque francamente no me moría por verlas. Vi las otras 11. Una tiesa y a ratos ridícula película noir de Gavaldón restaurada, estelarizada por Felix y Arturo de Cordova inauguró la Muestra. Después se vino la maravillosa novedad del siempre-grato americano Wes Anderson, seguidita de la peor película que vi en la Muestra: un capítulo de La Ley y el Orden de 2 horas y cacho, dirigido por Maïwenn Le Blesco. Después, el muy-odiado pero también amado jovencito quebecois con su primer película no-hipster, un interesante thriller estelarizado por él mismo; y la nueva basura sensacionalista de Lars von Trier. Les siguieron una versión islandesa de Destino Final y una meritoria adaptación a Wilde por una emergente directora inglesa. Después, la nueva y final película del maestro japonés Hayao Miyazaki y la locura absoluta, obra maestra, “Vamos a Jugar al Infierno” del otro maestro nipón Sion Sono. Para terminar, vi después el aberrante, excesivo y extremadamente cursi homenaje a Fellini por Scola y la enormísima obra maestra violenta sobre la China contemporánea dirigida por el profe Jia Zhang-ke.

Como pueden ver, pocas fueron las películas que valieron la pena de ir a una Cineteca más llena que cualquier Cinépolis que haya visitado jamás. Una Muestra deprimente, en una Cineteca deprimente. Acá las películas que vi con links a textos individuales y abajo las 3 películas que realmente se deben ver. Mención honorífica a El gigante egoísta,  una gran película que no entró por poquito.

1.- The Wind Rises (Se levanta el viento), de Hayao Miyazaki
2.- La diosa arrodillada, de Roberto Gavaldón
3.- The Grand Budapest Hotel, de Wes Anderson
4.- Polisse (Polissía), de Maïwenn
5.- Tom à laferme (Tom en el granero), de Xavier Dolan
6.- Hross i Oss (Historias de caballos y de hombres), de Benedikt Erlingsson
7.- The Selfish Giant (El gigante egoísta), de Clio Barnard
8.- Why Don’t you Play in Hell? (Vamos a Jugar al Infierno), de Sion Sono
9.- Nymphomaniac, Vol. 1 (Ninfomanía, Vol. 1), de Lars von Trier
10.- Che strano chiamarsi Federico! (Que extrano llamarse Federico), de Ettore Scola
11.- A Touch of Sin (Un toque de pecado), de Jia Zhangke

 

3.- The Grand Budapest Hotel, de Wes Anderson (2014)

 

concierge

2.- Why Don’t You Play in Hell?, de Sion Sono (2013)

(Vamos a jugar al infierno)

playinhellsionsono3

1.- A Touch of Sin, de Jia Zhangke (2013)

(Un toque de pecado)

A-Touch-of-Sin (1)

 

A mí me valen verga cuántos talleres imparta J.H. Hermosillo y Lauro Zavala. Lo que yo quiero de regreso es mi Cineteca, en donde podía ir a ver películas programadas por gente que ama el cine tanto o más que yo, con una tranquilidad incomparable, rodeado (en caso de estarlo) de gente que respeta el cine, que sabe a qué fue y de qué se trata el ir a una Cineteca. Al verdadero cinéfilo se le está relegando al internet. Yo quiero mis salas de vuelta.

Etiquetado ,

LA 56 MUESTRA (2): NYMPHOMANIAC VOL. 1

El siguiente texto es sobre Nymphomaniac: Vol. 1, pues es la única exhibiéndose en salas de México.  La película no fue hecha para cortarse en dos, por lo tanto es un poco imparcial hablar únicamente del volúmen 1, pero me vale madres.

¿Qué le pasó a Lars Von Trier?

Tres años atrás Von Trier entregó Melancholia en el Festival de Cannes, una película ni grande ni mala, que entraba en la carrera de su director como un rellenito, y pasó por allí sin pena ni gloria, porque así debía ser. Claro, que un “directorazo” de la talla de Lars, tenía que irse con algo más que un lugar en la Competencia Oficial, por lo que en una conferencia de prensa soltó algún controversial comentario aparentemente pro-nazi que hizo a los mariquitas europeos zurrarse en el calzón y darle la atención mediática que el danés tanto buscaba, y con creces, pues hasta me lo vetaron del SÚPER PRESTIGIOSO E IMPORTANTÍSIMO Festival de Cannes, calificándolo de Persona Non Grata. Encabezado.

Poco tiempo después anunció que iba a hacer una película sobre nada más y nada menos que el sexo y la expectativa fue en aumento cuando se anunció que Charlotte Gainsbourg (la que se rebana el clítoris en Anticristo) iba a ser otra vez protagonista en una “fuerte” historia del “provocateur” danés que alguna vez hizo películas tan grandes y realmente provocativas como Breaking the Waves (96), Idioterne (98) y Dogville (03). Pero como dicen por ahí, mucho ruido y pocas nueces, pues el genial cineasta que hizo esas y otras notables cintas más, lejos se había quedado, dejando en su lugar una suerte de títere mediático cuyo “arte” – contrario a lo que probablemente él piensa – va gradualmente inclinándose hacia lo que los reflectores esperan que haga.

No bastaba con ser vetado del Festival de Cannes. Von Trier presentó su nueva película (con la que según él había creado un género fílmico sin precedentes) de 5 horotas, en el Festival Internacional de Cine de Berlin que se llevó a cabo en febrero del 2014. Allí, asistió con una playera en la que se leía FESTIVAL DE CANNES PERSONA NON GRATA. Uno de sus actorsillos estrella, Shia Lebouf, hizo mamada y media en una conferencia de prensa y se presentó al Festival con una bolsa en la cabeza. Encabezados. Muchos. Tras todos esos escándalos dignos de TMZ la dichosa película llega a México vía una movida estratégica deplorable por parte de sus distribuidores (o de la Muestra?), estrenar únicamente la primera parte, para seguramente estrenar la segunda durante la Muestra de invierno y así asegurar que la Cineteca se abarrote otra vez cual premier de Harry Potter. En fin.

nymphomaniac-volume-1-photo-3

“Nymphomaniac: Vol. 1”

(Ninfomanía: Vol. 1)

(dir. Lars von Trier, Dinamarca, 2013)

Nymphomaniac comienza con el habitual actor predilecto de Von Trier, Stellan Skarsgard, comprando víveres para  después encontrarse a una mujer (Charlotte Gainsbourg) tirada en el pavimento evidentemente muy herida. Al ritmo de una fea y poco apta canción de Rammstein observamos la introducción a todo ésto.

Momentos después la mujer ya está instalada en la cama del buen hombre y comienza a relatarnos -sin faltar los típicos clichés pre-relato “es muy larga”, “¿te aburro?”- su vida como Nymphomaniac. Skarsgard interpreta al típico pelele siempre dispuesto a escuchar porque su vida es demasiado monótona, que además cuenta con una serie de banales hobbies cuyo único evidente y forzado propósito es el de servir como referencia a Von Trier para combatir lo unidimensional que es su historia, siempre incluyendo paralelamente a ella una pretenciosísima reflexión “filosófica” que relaciona al sexo ya sea con el profundamente metafórico acto de pescar, o con teorías numéricas tan básicas y conocidas como el número de Fibonacci; interrumpiendo así el flujo de la narración vía estas “disgresiones”, a veces materializadas como números o inscripciones en la imagen, con las que von Trier pretende hacer un meta-comentario al relato de Joe,  y que en principio parecen interesantes pero conforme avanza la cinta cansan y evidencian una artificialidad y didactismo excesivos. Éstos hobbys o conocimientos infinitos del hombre interpretado por Skarsgard, cuyo nombre es Seligman, nos son revelados siempre vía una insoportable, forzadísima seriedad e importancia de las que carecen, pero que el director busca incansablemente a lo largo de toda la cinta, haciendo algunos diálogos que podrían ser interesantes, bastante poco convincentes.

La interacción entre Joe, la Nymphomaniac, y Seligman, es esporádica, repetitiva, casi siempre utilizada como un calmante de las acciones previas y después catalizador de la anécdota que vendrá (sin excepción por comentarios de Seligman que casualmente Joe relaciona disque-metafóricamente con coger). Seligman a ratos comprensivo, asustado, sermoneador, el inequívoco proveedor de los peores momentos de la cinta, pues casi cada uno de sus comentarios -o “disgresiones”- es ilustrado al momento por alguna secuencia innecesaria, a veces con intervenciones de texto o fotografías o videos aportando un tono “chistosito”, ilustrativo y desesperadamente empático, hecho que se hace muy evidente en los 30 minutos que duran sus inmamables metáforas pesqueras.

La larga historia de la vida sexual de Joe, que comienza obviamente en su niñez, es variada. La vemos pasar por el curioso descubrimiento de su vagina, la patética y torpísima pérdida de su virginidad, el absurdo culto adolescente pro-vaginas anti-amor, el predecible e inexplicable enamoramiento posterior que se deja inconcluso para después retomarse -como en una novela, dice Joe-, y varios otros momentos, incluida por ahí una pésima secuencia en la que una desquiciada y terriblemente sobreactuada Uma Thurman tiene un ataque de furia y celos contra la joven Joe por haberle robado al esposo, quien está presente en la escena, junto con sus hijitos. Una secuencia de separación poco creíble cuya manipulación es insoportablemente clara gracias al irreal silencio que guardan absolutamente todos los presentes menos la loca, impidiendo cualquier reacción natural y anteponiendo el falsísimo monólogo de Thurman.

Instantes después, ocurre el ya esperado momento en el que Joe confiesa a su escucha sentir una soledad gigante, para luego pasar a hablar de Allan Poe e introducir una secuencia en caprichoso e injustificado blanco y negro, en la cuál vemos morir a quizás el único ser que Joe amaba. Joe llora por la vagina. Después de todo el dramón, se regresa al sexo y ya estamos cerca del final de la película, en donde Joe relaciona teoría musical profesada por Seligman de un casette de Bach con sus amantes favoritos, para lo que Lars emplea una aburrida pantalla dividida. Seguido, En uno de los momentos más rescatables de la película, Seligman duda de la veracidad del relato al escuchar del poco creíble regreso de un personaje clave. Jamás se desarrolla tal cuestionamiento. La pelicula concluye mostrando a Joe diciéndole a su amante favorito “No siento nada”. Y yo tampoco siento nada. Yo dudo de la veracidad de Lars von Trier como autor. Me entristece profundamente que películas como ésta sean las que abarroten la decadente Cineteca Nacional cuando su lugar está en las plazas comerciales, que un autor que alguna vez entregó arriesgados experimentos ahora se dedique a hacer una autoparodia cada vez más deprimente, entregando poco más que el cine “diarte” más genérico que existe. Un cine con miedo a la calma, en movimiento perpetuo, de hiperfragmentación, de actores famosos haciendo cosas “fuertes”, repleto de música clásica y referencias auto-complacientes, siempre aleccionador en su intento de nihilismo. Una plaga. Un cine que responde y no pregunta, que ilustra en vez de crear, un cine cuya única cualidad, quizás irónicamente, es que entretiene.

Etiquetado ,

LA 56 MUESTRA (1): FÓRMULAS

Ahora la excesivamente burocrática administración nueva de la Cineteca Nacional, en un supuesto intento de cubrir la oferta cinematográfica de todo el año (excusa francamente risible, puesto a que únicamente hay una película del 2014, dos del 2012 y una del 2011 (!)), vuelve a hacer dos Muestras por año, una en primavera y una en invierno. Voy a dejar los reproches, las frustraciones, quejas e insultos para el resumen, porque son muchos. Así que ahorita nadamás voy a intentar a hablar de las películas.

Comenzó una vez más la muestra, con una inteligente y muy predecible decisión, abrirla con la nueva película de Wes Anderson, porque ese cabrón jala modernillos cual Corona Capital.

 

concierge

“The Grand Budapest Hotel”

(El Gran Hotel Budapest)

(dir. Wes Anderson, Estados Unidos, 2014)

No muchos directores tienen un estilo tan marcado y propio como el que puede presumir Wes Anderson. Un estilo que pulió durante 7 cintas haciéndole mejoras y cambios mínimos en cada una de ellas. Lento pero seguro. Dejó atrás la característica música popular y a los Rolling Stones en Moonrise Kingdom (donde realmente la extrañé), por un soundtrack original de música clasicona compuesta por Alexandre Desplat. Llevó su humor único y vivaz a bosques y paisajes inexplorados. Puso por primera vez una historia de amor entre dos entrañables niñitos al frente de su narrativa. También en Moonrise Kingdom mostró señas de agotamiento, de que Wes Anderson estaba llegando al límite creativo que había impuesto con su propio estilo. Había llevado los colores pastel y las composiciones perfectamente simétricas a casi todos los rincones a donde las pudo haber llevado. O al menos eso creímos. La fórmula perfecta Andersoniana quizás había llegado a su ineludible final. En el Gran Hotel Budapest tampoco se escucha jamás a Mick Jagger o a Roger Daltrey, se usan un chingo de colores casi-kitsch en absolutamente todos los momentos de la película, y todas, toditas y cada una de las composiciones están minuciosamente revisadas en cualquier aspecto posible, muy notoriamente en el impecable siempre-vistoso vestuario. Sin embargo, es un Anderson revitalizado.

Por primera vez en más de 15 años de carrera se ve una película de Wes Anderson que quiere hablar de algo mucho más profundo que sus personajes. Anderson sobrevuela la vieja Europa y su ineludible decadencia y, sin restarles seriedad, las transforma en un imponente y bello edificio que toma como nombre The Grand Budapest Hotel y en el que es probablemente el mejor personaje que ha escrito desde el jovenazo Max Fischer (Rushmore), Monsieur Gustave, encarnado a la perfección por Ralph Fiennes; el elegantísimo, oloroso y súmamente afeminado conserje del hotel Grand Budapest, a cuyos pies cae rendida toda fémina representante del caduco universo, o Europa, a la que él pertenece.

La película cuenta la historia de un Lobby Boy que se convierte en el ayudante, cómplice y eventualmente hermano de Monsieur Gustave, cuya relación íntima con una de las decrépitas clientas lo lleva a una serie de cagadísimas situaciones y exploraciones humorísticas nuevas para el universo Andersoniano, como lo son el humor sexual y algunas situaciones violentas por ahí inmiscuidas. Un ensamble de actores maravilloso y siempre atinado (Brody, Dafoe brillantes), como no se había visto quizás desde sus Royal Tenenbaums le da vida al hotel y a todas las mamadas que ocurren en su interior.

Wes Anderson hizo aqui, sin duda, una de las mejores películas que ha filmado en toda su carrera, que no es más que una gran anécdota a voces, como la Historia misma, contada en 4 o millones de tiempos narrativos. Anderson ha logrado algo inesperado a través de un cine cuyas limitaciones creíamos haber presenciado. Un aplauso porque el director con una de las fórmulas más conocidas en el cine norteamericano reciente, le ha añadido nuevos ingredientes, resultando en explosivos y satisfactorios resultados.

 

¿cuántas estrellitas?: ★★ 🙂

*C. C. Recomienda

polisse

“Polisse”

(Polissía)

(dir. Maïwenn, Francia, 2011)

Los actores vueltos directores, ay que casos. Claro, hay excepciones (Mati Diop, Xavier Dolan), pero en su mayoría, aquí (gaelito y dieguito) y en donde pinches sea, hacen películas terribles cuya unica función es gastar un chingo de dinero para luego recuperarlo (ésto último no siempre lo logran) y quitarle el espacio en un festival grande a una película que quizás lo necesitaba más, o simplemente era mucho mejor.

Tal es el caso de Maïwenn Le Blanco, una dientona y esvelta actriz que según mis investigaciones en la wikipedia, tuvo un hijo -a los 16- con un pedestre director que ha aportado bastante a la decadencia del cine francés, Luc Besson, con quien se casó y blablablá. El caso es que después de ser actriz en varias y diversas películas francesas menores por no usar adjetivos más fuertes, decidió entrarle a la dirigida.

En 2011 estrenó su “Polisse” (imagino que el título es una especie de Biutiful-Pursuit of Happyness), en el Festival de Cannes, donde inexplicablemente ganó el Premio del Jurado. Acá a México llega con 3 añitos de retraso, cortesía de la Cineteca y sus grandísimas e hiper-actualizadas Muestras Internacionales.

Polisse es una versión extendida de un episodio de CSI, en francés y con música moderna (incluido el éxito hipster Baby I’m Yours de Breakbot en una secuencia bastante innecesaria, como se podría decir del 50% del contenido total de escenas en este bodrio), es una mezcla al ahí-se-va de algun pedestre drama policial y algún otro dramita juvenil a-la-Laurent-Cantet con una pizca de tu típica película “di arte”, con el finalito “ambiguo” e “inesperado” incluido. Llena de obviedades que incluyen al policía negro conmoviéndose por una madre soltera africana y a la policía árabe gritándole cual desquiciada a un hombre del medio-oriente por no respetar a las mujeres, es una película repleta de gritos, de gente sobreactuando, dura 127 minutos que están plagados de cualquier momento o situación dramática que a la directora se le pudo haber ocurrido, hasta el romance por allí metido que nunca falla. Un relato hiperactivo. Una pelicula que sigue el modelo más pobre del cine internacional. No arriesga nada, no pierde nada, pero sabe que contándote una historia intensa y emotiva con una cámara siempre en mano te tiene bien metido en el bolsillo.

 

 

¿cuántas estrellitas?: ★ 😦

Etiquetado ,

FESTIVAL DOCUMENTAL AMBULANTE 2014 (3). EN FAMILIA

touki

“Touki Bouki”

(dir. Djibril Diop Mambéty, Senegal, 1973)

Touki Bouki es una película, como muchas otras, que se resiste a clasificaciones. Es una especie de viaje surrealista cuyo final destruye cualquier indicio de surrealismo; una película Nouvelle Vague-esca hecha fuera de Francia, en África, tan colorida y política como un Godard en “Pierrot Le Fou”; vanguardista en su acercamiento docuficcional a la narrativa onírica; una joya de la cinematografía mundial no sólo por las cualidades anotadas previamente, sino por el contexto sociocultural y económico en el que fue realizada, dentro de la aún inexistente industria cinematográfica africana.

Touki Bouki narra la historia de Mory y Anta (Magaye y Mareme Niang), una pareja de senegaleses víctimas de la precarias condiciones económicas y la tumultosa situación social post-colonial del país en los años 70, y sus aspiraciones de huida a Paris. Hablada en una mezcla de wolof y francés, con una moderna banda sonora a ratos cacofónica y disonante que se contrapone al Senegal virgen, histórico y heroíco, Djibril Diop Mambetý elabora un reflexivo discurso auxiliado por una estética impecable para hablarnos sobre la influencia del colonialismo francés en África, específicamente en su país de origen.

De poderío visual imponente, narrativa pausada y bastante radical, Touki Bouki muestra un estilo de hacer cine enteramente propio, las aparentemente omnipresentes influencias de la Nouvelle Vague son neutralizadas por planos prolongados y visualmente arriesgados , un estilo “africano” quizás, una cosmogonia enteramente nueva para nosotros los occidentales y sin embargo, una historia universal. Djibril Diop Mambéty creó una película para la Historia, sobre la Historia y sin embargo proféticamente cercana al presente. Touki Bouki narra la inescrutable ambivalencia de la modernidad africana, a través de numerosas yuxtaposiciones de lo urbano y lo rural, de lo real y lo onírico, de la imposibilidad y catastrofe que residen en la utopía. El posible final es desgarrador, una oda y un lamento a un país y un continente que siguen sufriendo.

¿cuántas estrelliiiiiitas?: ★

*C. C. Recomienda

mille

“Mille Soleils”

(Mil Soles)

(dir. Mati Diop, Francia, 2013)

Bien lo dijo el ya sobre-mencionado Godard alguna vez, “No es de dónde tomas las cosas, es a dónde las llevas”. Mati Diop, toma la más famosa película de su tío, el legendario pero frecuentemente olvidado cineasta senegalés Djibril Diop Mambéty, la admirable cinta sobre post-colonialismo “Touki Bouki”, a tierras intransitadas, al análisis de los efectos del cine a través del tiempo, a juegos metaficcionales pero sin la seriedad y estoicidad característica de éste tipo de vanguardias, y en vez de ello adentrándose en los sentimientos del protagonista de la antaña película, Magaye Niang, cuyo presente es muy similar al que podemos predecir al final de aquella película filmada hace cuarenta años.

Este brillante mediometraje que alterna formatos radicalmente entre 35mm y miniDV, comienza como un documental acerca de la vida cotidiana de Magaye Niang acarreando ganado en Dakar y peleando con su esposa acerca de la ropa que va a usar en la proyección especial de Touki Bouki que harán en homenaje a Djibril Diop en alguna plaza del lugar. En cuanto Magaye Niang le resonga a su esposa, alegando neciamente que para los cinéfilos él es una estrella, la resonancia emocional del filme pasa a primer plano y continúa así durante el fallido discurso de Magaye al final de la proyección. Vemos a un Magaye borracho, consolado y tranquilizado por sus viejos amigos, queriendo correr hacia su “hogar”, el mar, ¿o Europa?. Momentos después el filme comienza a priorizar un plano nuevo, poético-onírico implementando la pregunta principal “¿Qué fue de Anta?” y convirtiéndose ésta y su respuesta en la bellísima conclusión de esta pieza.

La película se proyecta dentro de uno de los programas de INJERTO, curados por el artista visual Ben Russell, cuyo título es “Somos finitos, el cine es eterno”. Una aseveración que se adapta perfectamente a Mille Soleils, pues aunque Magaye Niang esté olvidado en la miseria de Dakar, su presencia y su paso por este mundo queda, como una muestra de la eternidad de la más nueva de las artes.

¿cuántas estrelliiiiiitas?: ★½

*C. C. Recomienda, ampliamente

Etiquetado , ,

FESTIVAL DOCUMENTAL AMBULANTE 2014 (1). BRUJERÍA FÍLMICA

La primer cobertura que hice en este blog fue a la octava edición de la Gira Documental Ambulante, con su remarcable retrospectiva al maestro de maestros chris Marker. Este año Ambulante regresa con una programación aún superior, una retrospectiva que no se concentra en un cineasta, sino en un proyecto de restauración fílmica de cine mundial liderado por Marty Scorsese, y también trajeron desde títulos necesarios como una de mis cintas favoritas del FICUNAM pasado, The Act of Killing hasta programas de cine experimental curados por el artista visual y cineasta Ben Russell.

En esta entrada les contaré un poco sobre una película de Ben Russell en colaboración con Ben Rivers. Forma parte de la sección Observatorio, dedicada a mostrar arriesgadas e innovadoras propuestas estéticas y formales para acercarse al cine documental contemporáneo. Es quizás la mejor cinta de toda la programación, y sin duda una de las mejores películas del año pasado. Ah, pero antes, hablaré de otra cinta que también forma parte de la sección Observatorio, mucho menos meritoria, se llama Metamorphosen.

metamorp

“Metamorphosen”

(Metamorfosis)

(dir. Sebastian Mez, Alemania, 2013)

En la región soviética del Sur de los Montes Urales hace varias décadas, hubo un desastre nuclear que se iguala en gravedad al desastre de Chernobyl, pero que el gobierno ruso mantuvo oculto hasta la perestroika. Metamorphosen es un retrato fílmico del lugar y sus habitantes, mostrándonos la precaria e insalubre situación en la que se vive a causa de la radiación.

El documental nos presenta un blanco y negro digital, convertido en pixeles gracias a la horrible calidad del DCP que envió el festival al Centro Cultural Universitario, pero en un principio poderoso, que filma a los testigos y sus viviendas con esmero, casi siempre estáticamente, con una sordidez admirable. Una toma especialmente notoria es cuando el fotógrafo, o el que esté operando la cámara, trae en la mano izquierda un detector de radiación y va caminando por varios minutos hacia la orilla del río aledaño, el numerito que aparece en el detector va incrementando conforme nos acercamos al río, una vez en la orilla el detector se sale de control y los números incrementan velozmente. El documental puede verse de la misma forma, pero al revés, conforme se acerca el final, va decreciendo el interés del espectador y del propio realizador por este lugarcillo olvidado por Dios.

Metamorphosen nos recuerda a cierto tipo de documentales de observación que se pierden dentro de su propia decisión estética, alrededor de la mitad de la cinta, los interesantes testimonios son reemplazados por conversaciones banales en off mientras vemos por varios minutos un plano secuencia 360 de un bosque nevado, Sebastian Mez, parece haber alargado la cinta casi como un capricho, porque Metamorphosen bien pudo haber sido un mediometraje notable.

¿cuántas estrelliiiiiitas?: ★

aspell

“A Spell to Ward Off the Darkness”

(Un conjuro para ahuyentar la oscuridad)

(dir. Ben Rivers y Ben Russell, Estonia/Francia/Alemania, 2013)

Esperaba esta película como mis perros esperan el pollo crudo que les dan todas las noches. Esa es una compración floja, pero mi expectativa para esta cinta tan sólo se puede igualar a la de un instinto animal tan básico como el hambre. Desde su estreno en Locarno cuando leí sobre la colaboración de los dos Bens más interesantes del cine contemporáneo, agreguémosle a ello un trailer que prometía música de una de mis bandas predilectas en cuanto a black metal actual se refiere (Liturgy) la emoción no cabía en este pequeño cuerpo quesque adulto.

Cuando esperas mucho una película, y por fin anuncian su llegada a tu ciudad, es una sensación un poco agridulce. Desde planear la agenda y tu arrivo al cine respectivo, hasta poner chonguitos toda la noche anterior para que el DCP que trajeron no esté pésimamente hecho o los cácaros no la vayan a cagar como siempre. Pero esta vez todo fue perfecto.

La película me impresionó, es una película de conexiones, y de experiencias, de utopías y de “zonas autónomas atemporales”, en donde cada segmento es autónomo pero lineal al mismo tiempo, es abstracción fílmica en su mejor aspecto. Abstracción anunciada desde el primer plano, en donde vemos el sol y las nubes reflejarse en el espejo que crea el agua cristalina de un lago, una imagen que rápidamente se va deformando y abstrayendo por la oscuridad venidera, al ritmo de música pagana estoniana, que en palabras de los directores era un hechizo de fuego, anunciando también la especie de hechizo que es la película que estamos a punto de ver, descrita perfectamente por el hermoso y contradictorio título “Un conjuro para ahuyentar la oscuridad”.

Dividida en tres secciones, muy diferentes entre si y sin embargo igual de poderosas, la película hace sentir al espectador a través de imágenes de belleza imponente la tranquilidad de una casa de campo con una comuna hippie, la imposibilidad de lo sereno en la vida de un hermitaño, y la agitante y espiritual experiencia de un concierto de black metal. Todo ésto a través de un cine que recuerda al experimentalismo sensorial llevado a cabo por los güeyes del Harvard Ethnography Lab (Leviatán) (quienes incluso son agradecidos en los créditos), con un diseño sonoro apabullante que busca crear su propio paisaje autónomo pero perfectamente conjunto a la imagen. Nos muestra todo lo que es capaz de hacer una película a través de la manipulación del sonido y la imagen, que desenfocar no sólo sirve para lo que el cine narrativo nos ha dicho que sirve, que la contemplación puede ser un medio para alcanzar la abstracción total y así desconceptualizar los objetos o acciones que estamos viendo, como ya lo enseñó Grandrieux. El final de la cinta, quizás la materialización del título, es de otro orden. Es un cine que equivale al black metal que busca Hunter Hunt Hendrix de Liturgy, trascendental, que, espiritualmente, transforma el nihilismo en Afirmación.

¿cuántas estrelliiiiiitas?: ★

*C. C. recomienda que vayan hechos la chingada a ver ésto.

____________________________

Para consultar los horarios de programación y las sedes, visitar http://www.ambulante.com.mx

Etiquetado , ,

ANIVERSARIO

Hace exactamente un año que comencé a escribir “chaquetas” en este pequeño espacio proporcionado por WordPress. Como he dicho cientos de veces, aquí no escribo “crítica”. Me parece una total falta de respeto al verdadero arte de la crítica cinematográfica, otorgarles el título de “crítica” a mis textos superficiales y a veces soporíferos. Creo que mucha de la muchachada y no tan muchachada mexicana que escribe y “sabe” de cine, deberían de dejar de hacerse los importantes y quitarle a sus desplantes escritos la palabra “crítica”, porque eso lo único que alimenta es a su ego. Hasta pueden aprenderle un poco a este humilde blog, que no se siente que ejerce la crítica, admite que funciona como un diario, que lo único que ejerce es la opinión.

A mi nadie me paga por escribir aquí. El blog en un año ha tenido poco más de 1,100 visitas, nadie lo lee. Y sin embargo, cada vez que voy a un evento cinematográfico en México siento la necesidad de documentarlo, aunque sea con mis aburridos, pseudo-humorísticos y a veces vulgares comentarios, argumentos, quejas, o halagos, porque aunque ya existan coberturas o artículos más interesantes que lo que yo escribo aquí, me parece que con todo y todo, la “crítica” de periódico/revista semanal que se dedica a revisar lo que todo el mundo ya conoce o vio, sobra. Y los que intentan documentar el otro lado de la proyección cinematográfica y sus queveres en México, existen, pero faltan. Como bien lo dijo Roger Alan Koza, un crítico argentino también programador del FICUNAM, si no fuera por Jorge Ayala Blanco, en México la presencia de cintas como Arraianos o Avanti Popolo hubiera pasado desapercibida. Y en lo personal, me parece muy triste que el maestro Ayala, que ya pasa su séptima década en edad, sea la única persona “profesional” interesada en ese otro cine.

¿Qué es lo que hace que los nuevos “críticos” o hasta los “cinéfagos” (horrible término), estén totalmente desinteresados en el otro cine? ¿Por qué, como ya lo dijo el cineasta Gabe Klinger, seguimos elevando cintas como “Blue Jasmine” al nivel de arte? La crítica en México, la verdadera crítica, es escasa o nula. Y si los “de cabecera” siguen mamando las cintas más fáciles, que no requieren de la cooperación del espectador, las más digeribles y las que todo mundo ya conoce; y denigrando cine que vale más la pena ver, que requiere un poquito más de atención y que intenta romper las reglas a su modo (podríamos poner de ejemplo al cineasta Nicolás Pereda, a quién todo critico mexicano, a excepción de J.A.B. y Bonfil, parece odiar), el espectador mexicano va a seguir igual.

Claro que, como siempre, en todo conflicto nunca se está sólo, y aunque contados con los dedos de las manos, SI existen en México las personas que tienen el potencial para convertirse en críticos, y los jóvenes interesados en documentar éste otro cine, en pequeñas revistas  y publicaciones online, pero este servidor espera que algún día, sean ellos los que tengan la palabra, los que recomienden cine a la gente, los que eduquen al espectador, los que la gente insulte porque no les gustó Nosotros los Nobles, los que tengan los huevos para decir que los Oscares y sus películitas valen verga y lo que debe ir a ver la gente es el FICUNAM y su cine en peligro de extinción, los que le quiten el peso entero del arte de la crítica en México al maestro septuagenario y con ello la revivan.

Así que bueno, ésto más que una celebración por aniversario, es un llamado. Yo no soy más que un vato de dieciocho años, pero tan amante del cine como su crítico predilecto de cuarenta y cinco.  Y aquí sigue este blog, pa’ que al menos sus mil visitantes y los que faltan, puedan ver que en México, se proyecta también cine diferente, y de calidad.

Etiquetado ,

RESUMEN DE LA 55 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DE LA CINETECA

Se dio casi por terminado el evento cinematográfico más reconocido y anualmente esperado en la ciudad. Fue la segunda Muestra que se ha realizado en las nuevas instalaciones de la Cineteca. Trajeron 22 películas, 1 de ellas un clásico del cine mexicano restaurado y 21 películas sonadas dentro del circuito festivalero del 2012 y 2013.

Desde que ampliaron la Cineteca, todo cambió. Ahora mucha gente va a tomar el sol en el pasto y comer helado en vez de ver películas. Ahora tienes que hacer una fila de 30 minutos para comprarle un boleto a un desganado empleado joven que se encabrona y se confunde porque  le pides boletos para más de una película o le das un nombre que no puede pronunciar. Ahora hay más salas. Ahora puedes comprar tus boletos con anticipación. Ahora hay cafés en los que un bagel de jamón te cuesta cincuenta pesos, y tiendas en las que una bolsa de cacahuates te vale treinta. Ahora hay más películas en la programación. También más puestos de películas piratas afuera. Ahora el estacionamiento es gigantesco. También tiene éste una cuota bastante alta si llegas temprano. Ahora es, en general, una experiencia bipolar; el ir a la Cineteca con una regularidad casi enfermiza, como lo hace su servidor.

Pero dentro de todos esos disgustos en los que también podríamos incluir gente cuyo masticar se escucha más que el audio de la película, o las típicas personitas que no se saben guardar la opinión nisiquiera durante la puta pinche proyección, lo real es que la Cineteca me sigue trayendo los ratos más agradables, las películas más hermosas que he visto, y a los directores que más admiro. Por eso, y por que el año pasado la selección fue increíble, esperaba con muchas ansias la 55 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca.

Han aprendido a programar con inteligencia. Saben jugar sus cartas bien. Programan “arte para las masas” y lo balancean en cierto punto con verdadero arte. Saben atraer a los curiosos y a los conocedores, se podría decir que la Cineteca, ha aprendido a venderse de manera muy elegante y jamás perdiendo el estilo. Después del no tan afortunado ni taquillero 33 Foro Internacional de la Cineteca, se trajeron lo más accesible y más sonado del circulo festivalero y entre ésto, una que otra joyita menos amable. Tres películas mexicanas bastante digeribles, y una que otra película horrenda por ahí coladita.

En fin, fue una buena y disfrutable Muestra, y yo pude ver las 22 películas que la conformaron. A continuación, en el orden en el que se estrenaron en la Cineteca (mismo que seguirán en las sedes alternas), y con el respectivo link a su texto individual. Probablemente en los próximos días escriba algo de las que faltaron, aunque tal vez no.

1.- Distinto Amanecer, de Julio Bracho
2.- Jeune & jolie (Joven y bella), de Francois Ozon
3.- Gloria, de Sebastián Lelio
4.- Blue Jasmine (Jazmín azul), de Woody Allen
5.- Pozitia copilului (La postura del hijo), de Calin Peter Nezter
6.- Soshite chichi ni naru (De tal padre, tal hijo), de Hirokazu Kore-eda
7.- Era uma vez eu, Veronica (Érase una vez yo, Verónica), de Marcelo Gomes
8.- La maison de la radio (La casa de la radio), de Nicolas Phillibert
9.- Only God Forgives (Sólo Dios perdona), de Nicolas Winding Refn
10.- L’ecume des jours (Amor índigo), de Michel Gondry
11.- Pietá (Piedad), de Kim Ki-Duk
12.- Paradies: Hoffnung (Paraíso: Esperanza), de Ulrich Seidl
13.- Los insólitos peces gato, de Claudia Saint-Luce
14.- La vie d’adele – chapitres 1 & 2 (La vida de Adele), de Abdellatif Kechiche
15.- Liv & Ingmar, de Dheeraj Akolkar
16.- The Look of Love (El Rey del Erotismo), de Michael Winterbottom
17.- Las horas muertas, de Aaron Fernández
18.- Berberian Sound Studio (Berberian Sound Studio: La inquisición del sonido), de Peter Strickland
19.- Jiao you (Perros Perdidos), de Tsai Ming-Liang
20.- Vi är bäst! (¡Somos lo mejor!), de Lukas Moodysson
21.- Les salauds (Los perversos), de Claire Denis
22.- Club Sándwich, de Fernando Eimbcke

Y para concluir, lo que será la penúltima (tratare de cubrir Márgenes del Cine Tonalá) cobertura del año, aquí las 10 películas que más recomiendo ver cuando tenga usted la oportunidad de ir a una sede alterna/cine de arte de provincia. Una mención honorífica a Club Sándwich, que hubiera entrado en el puesto #11.

10.- Vi är bäst!, de Lukas Moodysson (2013)

(¡Somos lo mejor!)

we-are-the-best-vi-ar-bast

½

9.- La maison de la radio, de Nicolas Phillibert (2013)

(La casa de la radio)

maison

8.- Berberian Sound Studio, de Peter Strickland (2012)

berberia

7.- Pietà, de Kim Ki-Duk (2012)

(Piedad)

pieta

6.- Gloria, de Sebastián Lelio (2013)

gloria1

5.- Paradies: Hoffnung, de Ulrich Seidl (2013)

(Paraíso: Esperanza)

paradisehope4900x506

★★★★

4.- Les salauds, de Claire Denis (2013)

(Los perversos)

les-salauds

3.- Los insólitos peces gato, de Claudia Saint-Luce (2013)

insolios

2.- La vie d’Adèle – chapitre 1 & 2, de Abdellatif Kechiche (2013)

(La vida de Adele)

La_vida_de_Adèle-Kechiche-Imagen-04★★★★½

1.- Jiao you, de Tsai Ming-Liang (2013)

(Perros Perdidos)

stray-dogs-tsai-ming-liang-venezia70-014

★★★★

Así es como llega a su fin la Muestra, en su exhibición principal dentro de la Cineteca Nacional. Y por cierto, con ésto cumplimos un año. Hice este blog en noviembre del 2012, aunque escribí por primera vez en enero. Ojalá en este largo año el blog haya hecho a alguien re-evaluar una que otra película o simplemente, ir a verla. Eso es todo lo que busca, que la gente vaya más a ver verdadero cine.

____

La 55 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca se sigue exhibiendo en las sedes alternas de la Cineteca dentro de la Ciudad de México, así como en algunos Cinépolis y Cinemex. Se exhibirá en provincia en las próximas semanas. Para más información sobre en dónde ver estas películas, pase por acá

ALUMNO ESTRELLA

las lagrimas

“Las Lágrimas”

(dir. Pablo Delgado Sánchez, 2012)

Los textos individuales han vuelto al blog. Y qué mejor que traerlos de vuelta con una película mexicana de la que escribí antes, específicamente cuando hablé sobre el 33 Foro Internacional de la Cineteca. Ahora se estrenó por fín en salas de la Cineteca Nacional. Y es LA película mexicana de la temporada. (creo que Heli ya la retiraron de casi todas las salas). Es una película de tesis para el Centro de Capacitación Cinematográfica realizada por un veracruzano que se llama Pablo Delgado Sánchez, y es él, al que considero, basándome en su ópera prima, la mejor promesa mexicana jóven del año.

La película se llama “Las Lágrimas”, es un bonito título, quizás un poco tradicionalista, pero que cuando se toma en relación con el contexto, más específicamente con la oración que recita Gabriel, uno de los personajes (interpretado por Gabriel Santoyo), hacia el final de la película, toma un sentido especial, que va mucho más allá de cualquier cliché del típico drama que se podría titular de esta manera.

El drama minimalista es una cosa explorada de diversas formas en el cine mexicano reciente, y en lo personal, a diferencia de numerosos críticos-dinosaurios profesionales que van por los festivales de cine destruyendo éstas películas, es mi “corriente” favorita. El minimalismo tiene un cierto poder que jamás se agota, y aquí en México bien ha sido demostrado por gente como Nicolás Pereda o Yulene Olaizola. Ahora le toca a gente aún más joven y el más destacado de ellos es Delgado Sánchez. Dentro de sus influencias, según investigué, se encuentra principalmente la realizadora estadounidense Kelly Reichardt, que hace también dramas de corte contemplativo. Las Lágrimas toma en efecto algunos elementos de las historias mínimas contadas por Reichardt, pero no sólo eso, podemos encontrar una fotografía (en hermosos 16mm, por Juan Pablo Ramírez) simple pero encantadora, que recuerda a veces a la fotografía usada por Albert Serra en su ópera prima, y Las Lágrimas, en general, recuerda mucho a la hermosa película chilena -también en cartelera- “De Jueves a Domingo”, cinta que Pablo ha colocado también entre sus favoritas en alguna entrevista youtubera.

Pero a pesar de recordarnos y reemitirnos a diversas películas de diferentes latitudes y estilos, Las Lágrimas es quizá una película única, al menos en su elección de forma para tratar un tema como el drama familiar-separación. Y yo no he visto semejante honestidad ni emoción en una cinta de eso, desde la obra maestra de Noah Baumbach.

Las lágrimas va de dos hermanos que sufren una separación parental, y en un aburrido día, deciden irse de campamento. Contarles la historia está por de más. Les contaré las virtudes. El director nos muestra un perfecto dominio del lenguaje cinematográfico, dirigiendo actores eficazmente, los cuales tienen una química impresionante hasta fuera de la pantalla, concentrándose poco en los aspectos plásticos de la película (que incluso así resultan fascinantes) y más en el dinamismo de su lenguaje, logrando que la primera parte, en contraste con la segunda, sea bastante pausada, trasladándonos al tedio cotidiano en la vida de Gabriel. Lo hace con maestría. Es una ópera prima que dificilmente parecería un ejercicio escolar, son 66 minutos cargados de emoción, pureza y honestidad. Sobre todo ésto último, y es lo que más se le agradece a Delgado Sánchez, que en medio de tantas pretensiones que existen en gran parte del cine contemporáneo llegue alguien que se muestre ávido de contarnos sus pequeñas historias, en la forma en la que a él le parece pertinente usar.

Así que ahí está, estimado lector. No vaya usted a ver el bodrio nuevo de Arturo Ripstein, que bien lo describió un camarada como “una canción de Arjona hecha película”. Pablo Delgado bien le sufrió para que le distribuyeran sus 66 hermosos minutos, y ahora que la Cineteca Nacional lo hizo, haga de su parte y no se la pierda.

¿cuántas estrelliiiiiitas?: ★½

*C.C. recomienda, ampliamente

laslagrimas

Etiquetado ,