Archivos Mensuales: abril 2015

J U N T O S

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Nunca he logrado entender por qué aproximadamente el 85% (¿aproximadamente según quién? yo) de las personas en México que escriben sobre cine, odian en diferentes grados -de “leve“, a “me zurra ese güey“- el cine de Nicolás Pereda. Pero lo he intentado entender. ¿La evidente contemplativitis que asedia su cine? ¿La estética deliberadamente cucha, chamagosa? ¿Las ideas? ¿Gabino? ¿Los rimbombantes nombres de las películas? ¿El hecho de que sea un favorito de-a-huevo en los festivales de cine? ¿Qué cosa es? Quizás todas ellas. Muchas opiniones mixtas sobre Pereda y su cine habrá, como sobre todos los cineastas, pero Nicolás es probablemente el exponente joven más importante del cine nacional. No porque sea el de mayor exportación festivalera, sino porque es uno de los pocos cineastas mexicanos en cuya obra desde su principio existió una voz propia, sin precedente alguno al menos en nuestra latitud. Un tipo de autor que, como los mejores, se inventa un universo particular, y ello a partir de simplemente observar el que lo rodea. Un cine que terminó -y continúa- afectando a tal grado al pequeño círculo cinéfilo que busca (o repele) sus nuevas entregas, que su manera de filmar, el tono y atmósfera generales de su cine, son ya un referente obligado en el cine contemporáneo. Las cosas son ya “Peredescas“, los chistes sobre su cine y la recurrente “¿Viste lo nuevo de Pereda?” son patrón en espacios como el FICUNAM.

Yo vi Los mejores temas (2012) en una Muestra de la Cineteca y me quedé atónito. En un momento el director habla con uno de los personajes, rompiendo toda la ficción y acto seguido con astucia buñueliana cambia al actor protagonista. Mis acompañantes, no le agarraron la onda. En realidad yo tampoco, pero eso fue justo lo que me hizo admirarla un poquito más. Meses después, cuando sacaron a la venta los bellos DVDs en donde compilaron toda su obra pre-Los mejores Temas, vi por primera vez una pequeñísima, hermosísima película hecha en el 2009 por el joven Nicolás y el colectivo de teatro vanguardista Lagartijas Tiradas al Sol, en un departamento en la Ciudad de México con únicamente un fotógrafo, los 3 actores, y un chingo de ideas bellas y radicales en sus cabecitas.

JUNTOS se llama. Va de 3 jóvenes -probablemente ninis, como el que está escribiendo ésto- que están todo el tiempo en un departamento juntos. Se les pierde un perrito, no sale agua fría, y está roto el refrigerador. Interactúan mucho, y al mismo tiempo, no se comunican nada. JUNTOS es la segunda película de Pereda, una que marca el verdadero comienzo de su voz autoral y la primera en una serie de cintas que culminan con Los Mejores Temas, y que a mi parecer, deberían estar ya en los libros de historia del cine mexicano. JUNTOS es una suerte de statement, de “váyanse a la verga”. Un manifiesto -junto con la película siguiente, pieza acompañante, la magnífica PERPETUUM MOBILE (2008)- de lo que será el cine de Pereda en los próximos años: buscar una manera de desafiar formalmente cualquier relato que se pueda avizorar, encontrar una mirada única para cada idea. El cotidiano, el movimiento perpetuo, la violencia de un país, un poema de Sor Juana y el trabajo en el cine, la representación ficcional, la representación histórica y la revolución mexicana, la servidumbre. Todas ellas películas de Pereda y de alguna manera anticipadas por JUNTOS. Por JUNTOS, la película que se detiene a mirar cómo se construye una historia en vez de contarla, la película que simplemente se detiene, se limita: a mirar.

Existe en JUNTOS una interacción cotidiana, quizás improvisada o quizás genuina o quizás escrita, que me resulta infinitamente más interesante que cualquier guión febrilmente escrito y cuidado. Me vale madres si es un documental o una ficción, ¿qué no son lo mismo?. ¿Qué dice más de una persona, o un personaje, que su vida rutinaria? “Pasamos la mayor parte de nuestras vidas sin eventos significativos”, el cotidiano nos define. Gabino, Luisa y Paco: una generación, la humanidad, es definida por su propio cotidiano. El cotidiano en JUNTOS es el gran constructor del personaje. La observación y el tiempo son catalizadores. JUNTOS es sentir, con estos 3 actorazos, el cotidiano, el aburrimiento, la incomunicación, el amor, el ocio, y sobre todo: el tiempo cinematográfico. El cotidiano de nuevo. Una reinterpretación de éste y a partir de ello, un arrivo a algo más trascendental, quizás espiritual, materializado en la secuencia boscosa que recuerda un poco al gran maestro tailandés Weerasethakul. JUNTOS es el rostro prógnata de Gabino Rodríguez que emana genialidad con cada frase y movimiento que hace. Gabino es el gran actor de esta generación. JUNTOS es el inexplicable traslado de los tres personajes a un bosque -¿una secuencia onírica?- en busca de su perrito perdido, tras una brillante escena catártica a-la-Tsai entre Gabino y su novia Luisa. JUNTOS es unos créditos que listan a 5 personas únicamente bajo la frase “una película de”. JUNTOS es enseñarle al mundo y a los puristas que una película con una historia perfectamente bien contada, un registro actoral brillante, un discurso inteligente e incluso un desafío formal y un riesgo de estructura se puede hacer con un crew de 5 cabrones. JUNTOS es un acto de resistencia.

La trama es realmente lo de menos en una película como esta. Acá lo que hay es un cotidiano puro y duro. Es CÓMO se siente el cotidiano. ¿Y cómo se puede escribir entonces de una película cuya trama-historia-relato importa tan poco? ¿Se puede escribir sobre lo que una película nos hace sentir? ¿Cómo escribo con el teclado de una laptop lo que siento al ver JUNTOS? ¿Al ver cualquier película? ¿El “cine de autor” son únicamente ideas e intelectualismos o también sentimientos? Nunca he sabido bien realmente como escribir sobre una película con el “análisis” debido. Siempre escribo arrebatos, ideas que no pegan entre sí. Únicamente compartir. Hablar de películas pequeñitas con corazones grandotes. No soy Ayala Blanco, o Koza, o Koehler, o todos; no soy crítico de cine. Se nota, pues. Porque tengo diecinueve años, no entré a la universidad por tercera vez, y una película que relata el aburrimiento de tres cabrones me parece infinitamente conmovedora. Eso lo puedo escribir.

Este texto es sobre JUNTOS, es sobre mi, es sobre Nicolás Pereda y es un intento -fallido- de escribir sobre el cine y lo que me hace sentir y sobre lo difícil pero urgente que es escribir sobre todo ésto. Perdónenme.

Ya voy a escribir un poco más. No va a ser cómo ésto.

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