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FESTIVAL DOCUMENTAL AMBULANTE 2014 (3). EN FAMILIA

touki

“Touki Bouki”

(dir. Djibril Diop Mambéty, Senegal, 1973)

Touki Bouki es una película, como muchas otras, que se resiste a clasificaciones. Es una especie de viaje surrealista cuyo final destruye cualquier indicio de surrealismo; una película Nouvelle Vague-esca hecha fuera de Francia, en África, tan colorida y política como un Godard en “Pierrot Le Fou”; vanguardista en su acercamiento docuficcional a la narrativa onírica; una joya de la cinematografía mundial no sólo por las cualidades anotadas previamente, sino por el contexto sociocultural y económico en el que fue realizada, dentro de la aún inexistente industria cinematográfica africana.

Touki Bouki narra la historia de Mory y Anta (Magaye y Mareme Niang), una pareja de senegaleses víctimas de la precarias condiciones económicas y la tumultosa situación social post-colonial del país en los años 70, y sus aspiraciones de huida a Paris. Hablada en una mezcla de wolof y francés, con una moderna banda sonora a ratos cacofónica y disonante que se contrapone al Senegal virgen, histórico y heroíco, Djibril Diop Mambetý elabora un reflexivo discurso auxiliado por una estética impecable para hablarnos sobre la influencia del colonialismo francés en África, específicamente en su país de origen.

De poderío visual imponente, narrativa pausada y bastante radical, Touki Bouki muestra un estilo de hacer cine enteramente propio, las aparentemente omnipresentes influencias de la Nouvelle Vague son neutralizadas por planos prolongados y visualmente arriesgados , un estilo “africano” quizás, una cosmogonia enteramente nueva para nosotros los occidentales y sin embargo, una historia universal. Djibril Diop Mambéty creó una película para la Historia, sobre la Historia y sin embargo proféticamente cercana al presente. Touki Bouki narra la inescrutable ambivalencia de la modernidad africana, a través de numerosas yuxtaposiciones de lo urbano y lo rural, de lo real y lo onírico, de la imposibilidad y catastrofe que residen en la utopía. El posible final es desgarrador, una oda y un lamento a un país y un continente que siguen sufriendo.

¿cuántas estrelliiiiiitas?: ★

*C. C. Recomienda

mille

“Mille Soleils”

(Mil Soles)

(dir. Mati Diop, Francia, 2013)

Bien lo dijo el ya sobre-mencionado Godard alguna vez, “No es de dónde tomas las cosas, es a dónde las llevas”. Mati Diop, toma la más famosa película de su tío, el legendario pero frecuentemente olvidado cineasta senegalés Djibril Diop Mambéty, la admirable cinta sobre post-colonialismo “Touki Bouki”, a tierras intransitadas, al análisis de los efectos del cine a través del tiempo, a juegos metaficcionales pero sin la seriedad y estoicidad característica de éste tipo de vanguardias, y en vez de ello adentrándose en los sentimientos del protagonista de la antaña película, Magaye Niang, cuyo presente es muy similar al que podemos predecir al final de aquella película filmada hace cuarenta años.

Este brillante mediometraje que alterna formatos radicalmente entre 35mm y miniDV, comienza como un documental acerca de la vida cotidiana de Magaye Niang acarreando ganado en Dakar y peleando con su esposa acerca de la ropa que va a usar en la proyección especial de Touki Bouki que harán en homenaje a Djibril Diop en alguna plaza del lugar. En cuanto Magaye Niang le resonga a su esposa, alegando neciamente que para los cinéfilos él es una estrella, la resonancia emocional del filme pasa a primer plano y continúa así durante el fallido discurso de Magaye al final de la proyección. Vemos a un Magaye borracho, consolado y tranquilizado por sus viejos amigos, queriendo correr hacia su “hogar”, el mar, ¿o Europa?. Momentos después el filme comienza a priorizar un plano nuevo, poético-onírico implementando la pregunta principal “¿Qué fue de Anta?” y convirtiéndose ésta y su respuesta en la bellísima conclusión de esta pieza.

La película se proyecta dentro de uno de los programas de INJERTO, curados por el artista visual Ben Russell, cuyo título es “Somos finitos, el cine es eterno”. Una aseveración que se adapta perfectamente a Mille Soleils, pues aunque Magaye Niang esté olvidado en la miseria de Dakar, su presencia y su paso por este mundo queda, como una muestra de la eternidad de la más nueva de las artes.

¿cuántas estrelliiiiiitas?: ★½

*C. C. Recomienda, ampliamente

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FESTIVAL DOCUMENTAL AMBULANTE 2014 (1). BRUJERÍA FÍLMICA

La primer cobertura que hice en este blog fue a la octava edición de la Gira Documental Ambulante, con su remarcable retrospectiva al maestro de maestros chris Marker. Este año Ambulante regresa con una programación aún superior, una retrospectiva que no se concentra en un cineasta, sino en un proyecto de restauración fílmica de cine mundial liderado por Marty Scorsese, y también trajeron desde títulos necesarios como una de mis cintas favoritas del FICUNAM pasado, The Act of Killing hasta programas de cine experimental curados por el artista visual y cineasta Ben Russell.

En esta entrada les contaré un poco sobre una película de Ben Russell en colaboración con Ben Rivers. Forma parte de la sección Observatorio, dedicada a mostrar arriesgadas e innovadoras propuestas estéticas y formales para acercarse al cine documental contemporáneo. Es quizás la mejor cinta de toda la programación, y sin duda una de las mejores películas del año pasado. Ah, pero antes, hablaré de otra cinta que también forma parte de la sección Observatorio, mucho menos meritoria, se llama Metamorphosen.

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“Metamorphosen”

(Metamorfosis)

(dir. Sebastian Mez, Alemania, 2013)

En la región soviética del Sur de los Montes Urales hace varias décadas, hubo un desastre nuclear que se iguala en gravedad al desastre de Chernobyl, pero que el gobierno ruso mantuvo oculto hasta la perestroika. Metamorphosen es un retrato fílmico del lugar y sus habitantes, mostrándonos la precaria e insalubre situación en la que se vive a causa de la radiación.

El documental nos presenta un blanco y negro digital, convertido en pixeles gracias a la horrible calidad del DCP que envió el festival al Centro Cultural Universitario, pero en un principio poderoso, que filma a los testigos y sus viviendas con esmero, casi siempre estáticamente, con una sordidez admirable. Una toma especialmente notoria es cuando el fotógrafo, o el que esté operando la cámara, trae en la mano izquierda un detector de radiación y va caminando por varios minutos hacia la orilla del río aledaño, el numerito que aparece en el detector va incrementando conforme nos acercamos al río, una vez en la orilla el detector se sale de control y los números incrementan velozmente. El documental puede verse de la misma forma, pero al revés, conforme se acerca el final, va decreciendo el interés del espectador y del propio realizador por este lugarcillo olvidado por Dios.

Metamorphosen nos recuerda a cierto tipo de documentales de observación que se pierden dentro de su propia decisión estética, alrededor de la mitad de la cinta, los interesantes testimonios son reemplazados por conversaciones banales en off mientras vemos por varios minutos un plano secuencia 360 de un bosque nevado, Sebastian Mez, parece haber alargado la cinta casi como un capricho, porque Metamorphosen bien pudo haber sido un mediometraje notable.

¿cuántas estrelliiiiiitas?: ★

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“A Spell to Ward Off the Darkness”

(Un conjuro para ahuyentar la oscuridad)

(dir. Ben Rivers y Ben Russell, Estonia/Francia/Alemania, 2013)

Esperaba esta película como mis perros esperan el pollo crudo que les dan todas las noches. Esa es una compración floja, pero mi expectativa para esta cinta tan sólo se puede igualar a la de un instinto animal tan básico como el hambre. Desde su estreno en Locarno cuando leí sobre la colaboración de los dos Bens más interesantes del cine contemporáneo, agreguémosle a ello un trailer que prometía música de una de mis bandas predilectas en cuanto a black metal actual se refiere (Liturgy) la emoción no cabía en este pequeño cuerpo quesque adulto.

Cuando esperas mucho una película, y por fin anuncian su llegada a tu ciudad, es una sensación un poco agridulce. Desde planear la agenda y tu arrivo al cine respectivo, hasta poner chonguitos toda la noche anterior para que el DCP que trajeron no esté pésimamente hecho o los cácaros no la vayan a cagar como siempre. Pero esta vez todo fue perfecto.

La película me impresionó, es una película de conexiones, y de experiencias, de utopías y de “zonas autónomas atemporales”, en donde cada segmento es autónomo pero lineal al mismo tiempo, es abstracción fílmica en su mejor aspecto. Abstracción anunciada desde el primer plano, en donde vemos el sol y las nubes reflejarse en el espejo que crea el agua cristalina de un lago, una imagen que rápidamente se va deformando y abstrayendo por la oscuridad venidera, al ritmo de música pagana estoniana, que en palabras de los directores era un hechizo de fuego, anunciando también la especie de hechizo que es la película que estamos a punto de ver, descrita perfectamente por el hermoso y contradictorio título “Un conjuro para ahuyentar la oscuridad”.

Dividida en tres secciones, muy diferentes entre si y sin embargo igual de poderosas, la película hace sentir al espectador a través de imágenes de belleza imponente la tranquilidad de una casa de campo con una comuna hippie, la imposibilidad de lo sereno en la vida de un hermitaño, y la agitante y espiritual experiencia de un concierto de black metal. Todo ésto a través de un cine que recuerda al experimentalismo sensorial llevado a cabo por los güeyes del Harvard Ethnography Lab (Leviatán) (quienes incluso son agradecidos en los créditos), con un diseño sonoro apabullante que busca crear su propio paisaje autónomo pero perfectamente conjunto a la imagen. Nos muestra todo lo que es capaz de hacer una película a través de la manipulación del sonido y la imagen, que desenfocar no sólo sirve para lo que el cine narrativo nos ha dicho que sirve, que la contemplación puede ser un medio para alcanzar la abstracción total y así desconceptualizar los objetos o acciones que estamos viendo, como ya lo enseñó Grandrieux. El final de la cinta, quizás la materialización del título, es de otro orden. Es un cine que equivale al black metal que busca Hunter Hunt Hendrix de Liturgy, trascendental, que, espiritualmente, transforma el nihilismo en Afirmación.

¿cuántas estrelliiiiiitas?: ★

*C. C. recomienda que vayan hechos la chingada a ver ésto.

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Para consultar los horarios de programación y las sedes, visitar http://www.ambulante.com.mx

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